Dos jóvenes están apoyándose en armar un rompecabezas. Imagen que ilustra el tema Un cambio de mirada a las adversidades.

Un cambio de mirada a las adversidades

La vida es como un gran lienzo donde vamos realizando trazos, dando formas, incorporando matices, creando redes e impregnando nuestro toque personal. Y en ese devenir de vivencias nos topamos inevitablemente con situaciones que pueden resultar difíciles y hasta desafiantes para nosotros mismos. En esos casos, te invitamos a notar ¿Cómo se siente experimentar un cambio de mirada a las adversidades?

La intención de este artículo es ayudarte a ver las situaciones desde una nueva perspectiva, más saludable y productiva. Dicho en otras palabras, a que cuentes con una forma más flexible de aproximarte a los sucesos que, a su vez, te permita responder con mayor fortaleza e ideas constructivas.

Con esta finalidad, te traemos dos lecturas que hemos escuchado y leído en algún momento de nuestras vidas y que han calado en nuestro ser. Esperamos que tengan el mismo impacto reflexivo en ti. Estas son: «Hacer café» y «Arreglando el mundo».

Si ya las conoces, te invitamos a volver a leerlas con una actitud de mente de principiante, permitiéndote maravillarte de lo que puedas descubrir ahora. Por el contrario, si estas lecturas son nuevas para ti, deseamos que las disfrutes con consciencia plena de todo el aporte que te pueden brindar.

Un cambio de mirada a las adversidades

#1 Hacer Café

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y de cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Los dejó hervir. Sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija, le dijo: «Querida, ¿Qué ves?». «Zanahorias, huevos y café» fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias; ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Después de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego, le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: ¿Qué significa esto, padre?

Él le expresó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café, sin embargo eran únicos, después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua. ¿Cuál eres tú, hija? Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes?, le preguntó a su hija.

  • ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?
  • ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable, posees un espíritu fluido, pero después de una pérdida, una crisis, o un problema te has vuelto dura y rígida? Por fuera te ves igual, pero ¿Eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido?
  • ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor.

Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer, y haces que las cosas a tu alrededor mejoren, que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumina tu camino y el de la gente que te rodea.

Esparce con tu fuerza y positivismo el «Dulce aroma del café».

#2 Arreglando el mundo

Un científico vivía con preocupación por todos los problemas del mundo. Estaba decidido a encontrar por todos los medios una solución y pasaba días en su laboratorio, en busca de respuestas.

Cierto día, su hijo de 7 años, invadió su lugar de trabajo, dispuesto a ayudarle a encontrar esa ansiada solución.

El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar.

Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera distraer su atención.

Encontró una revista donde había un mapa del mundo, ¡Justo lo que precisaba! se dijo.

Con una tijera, recortó el mapa en varios pedazos y se los entregó al niño con un rollo de cinta, diciendo: «Hijo, como te gustan tanto los rompecabezas, te voy a dar el mundo en pequeños pedazos, para que lo repares».

El científico pensaba quizás se demorará meses en resolverlo, o quizás nunca lo logre, pero por lo menos, me dejará tranquilo por un tiempo. Pero, no fue así.

Pasada algunas horas, escuchó la voz del niño: «Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo».

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. ¡No puede ser, es imposible que a su edad, haya conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes!

Levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería un trabajo digno de un niño. Y para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo había sido capaz?

Hijito, tú no sabías cómo es el mundo, ¿Cómo lograste armarlo?

Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi del otro lado la figura de un hombre. Así que le di la vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era.

Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y me di cuenta que había arreglado al mundo.

Para arreglar el mundo, empieza por ti.

Acabas de leer el artículo «Un cambio de mirada a las adversidades».

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Saludos cordiales.

Buen vivir es vivir saludable
Muchas gracias,


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Reconocimiento.- El recurso gráfico empleado en la portada del artículo ha sido descargado de la plataforma de Freepik.

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